¿Cómo transformar un error en inspiración?

¿Has tenido un mal día? ¿Has cometido un error que no eres capaz de perdonarte? Hay días que uno querría olvidar. Errores que nos duelen especialmente. Quizá porque quiebren nuestros valores más preciados, porque son los que siempre hemos detestado, porque nos hacen sentir torpes, estúpidos o desautorizados.

Hemos confundido la reparación con la tortura. Cuando nos tratamos mal por habernos equivocado, convertimos el abono en fango. Por supuesto que cierto malestar es comprensible y necesario. Si hemos hecho daño a alguien hay que tratar de sanar esa herida. Pedir perdón es un ejercicio de flexibilidad mental que todos necesitamos aprender. Pero tenemos que dar un paso más, no podremos alcanzar la armonía ni la paz hasta que no enfoquemos el perdón hacia nosotros mismos.

El autocastigo perpetúa la agresividad. Sentir la responsabilidad de nuestros pasos nos impulsa a ser mejores cada día pero el peso de la culpa nos deja anclados para siempre en la oscuridad. Cuando nos equivocamos es porque nos hemos desconectado de nuestra alma y para equilibrar el daño necesitamos bañar en amor nuestra ceguera.

¿Daños imperdonables?, ¿Crees que tu error es el peor? Todos somos capaces de crear gestos del amor más puro y capaces también de sacar de nosotros la agresividad más terrible. Que no conozcas los errores de los demás no significa que no existan. Los errores no dejan de aparecer. En cada etapa, en cada viaje, van cambiando de forma porque se complica la partida. Pero no son obstáculos ni muros, son escalones para alcanzar la conexión más ansiada.

Para que algo brille intensamente es necesario que la oscuridad esté presente. Si dejamos de mirarnos con tanto juicio y dureza descubriremos que los errores dan luz a nuestra esencia. Son oportunidades para soltar las armaduras que nos asfixian, sacudidas que nos liberan de nuestras limitaciones, grietas por donde puede salir nuestra luz.

Una y otra vez la vida nos reta a que aprendamos a querernos más allá de nuestras conductas. Una y otra vez nos enseña paciente la gran lección, la inspiración infalible, la auténtica libertad. Aprender a querernos incondicionalmente.

Errores

(Puedes complementar esta lectura escuchando en mi canal de youtube Begoña de Cevallos: “la meditación de los colores” Colección Meditaciones Salud en Espiral)

 

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