¿QUÉ ES LA AUTOESTIMA? CLAVES PARA SENTIR TU INCONDICIONALIDAD

Hay  mucha confusión al respecto. Hablamos de ella muy a la ligera sin darle la importancia que se merece. Hemos limitado su definición a un termómetro emocional asociado a nuestros logros o fracasos. Creemos que hay cosas que suben o bajan nuestra autoestima de forma arbitraria. Por eso es muy habitual escuchar frases como: “Tú consígueme un trabajo y ya verás como me sube la autoestima”. O expresiones como “acabar este máster me va a subir la autoestima”.

Pero la autoestima no te la da ni te la quita nadie. La autoestima se aprende. El problema es que nadie nos lo ha enseñado.

Damos por supuesto que se adquiere en casa, en familia y eso es falso. Los padres pueden querernos muchísimo pero eso no significa que sepan cómo enseñarnos a querernos a nosotros mismos. La mayoría de las veces es porque nadie les enseñó, a ellos tampoco, a quererse incondicionalmente.

La autoestima es el eje de cualquier proceso de desarrollo personal. Es la clave, incluso, de la felicidad. El ingrediente necesario para disfrutar con cualquier cambio. Y la esencia del aprendizaje que venimos a descubrir en la vida. 

Einstein ya nos hablaba de ella. “El amor es la fuente de energía más poderosa de todo el mundo porque no tiene límites”. La autoestima es aprender a amarse incondicionalmente.  Pero es la asignatura olvidada en todos los colegios y planes de estudios de las universidades. La educación no puede olvidar ninguna de las dimensiones del ser humano. Del mismo modo en que hoy no se entiende un colegio sin clase de matemáticas, no deberíamos consentir que la filosofía o la autoestima queden fuera de las grandes enseñanzas del ser humano. 

Estoy absolutamente convencida de que muchos problemas del mundo se arreglarían si todos aprendiéramos a practicar la incondicionalidad con nosotros mismos. El amor por uno mismo es la fuente más poderosa de energía que existe.  

Por eso no podemos seguir conformándonos con sucedáneos. No vale con jugar al “como si”. Por muchos logros que consigamos profesionalmente. Por mucho dinero que hayamos conseguido. Por muchos aplausos que haya a nuestro alrededor. Si no nos queremos, todo eso, no cala nada.

Por eso surgen sentimientos y síndromes que los demás no entienden. Como el ahora tan famoso  “síndrome del impostor”. 

Es urgente que nos dediquemos a aprender a sentir la auténtica autoestima. No podemos demorar ya la apasionante aventura de investigar las posibilidades que este reto nos propone. Grandes descubrimientos nos esperan al otro lado. Es momento ya de disfrutar del universo que tenemos dentro. 

CLAVES PARA SENTIR TU INCONDICIONALIDAD:

1. Suelta las creencias limitantes. No necesitas ser perfecto para tener autoestima. Todos hemos recibido demasiados mensajes que apoyan la creencia de que el amor hay que ganárselo con esfuerzo y exigencia. Demasiadas veces hemos oído frases como “Si te portas bien te doy un beso”. Patrones de comportamiento que pueden hacernos profundamente infelices y no somos conscientes de los mensajes contradictorios que entrañan. Tantas veces hemos visto que el amor se entrega con condiciones, que hemos confundido su naturaleza.  Nos hemos embarcado en carreras agotadoras por ser quienes no somos. Exigencias infinitas por alcanzar cánones de inteligencia y productividad interminables. Abramos los ojos a los infinitos colores que existen en el universo. La naturaleza tiene mucho que enseñarnos al respecto. No te dejes engañar por las apariencias. Todos somos distintos así que disfruta de tus diferencias. Si eres un pájaro vuela, si eres delfín nada, si eres un león ruge. Dejemos ya de obsesionarnos en encajar en moldes que asfixian y ahogan nuestra verdadera esencia. 

2. Dedica un tiempo al día para escucharte. Es verdad que tantos disfraces a veces nos confunden. Nos pasamos la vida desempeñando roles que creemos nos proporcionan ese bien tan ansiado: El reconocimiento. Pero, curiosamente, por muchos roles que tengamos nunca son suficientes para saciar esa sed extraña. Por eso es muy recomendable parar a descubrir qué hay detrás de esa búsqueda desesperada. Hay  muchas maneras de conseguirlo. Tienes muchas más respuestas de las que crees. Puedes pararte a escribir, escuchar música en tranquilidad, meditar, pasear por la naturaleza, bucear, cocinar, pintar…

3. Descubre las enseñanzas que hay detrás de las crisis. Las dificultades son oportunidades para descubrir lo verdaderamente importante en la vida. A mí me lo enseñaron las personas con cáncer. Estuve quince años aprendiendo a su lado y en infinidad de ocasiones me confiaron su gran aprendizaje. Me decían “NO esperes a enfermar para darte cuenta de lo que de verdad importa: El amor.”

4. Recuerda que eres único. Cada paso que has dado, cada error que has cometido e incluso los traumas que has tenido que superar, te han hecho único. Han creado una alquimia única que  ha dado lugar a la persona que eres hoy. Por eso, no hay nadie que pueda hacer lo que tú has venido hacer en la vida. 

5. Profundiza en el conocimiento del amor incondicional. Que nadie siga engañándote. Quererse no es ser egoísta. Practicar la incondicionalidad puede ser una de las mejores experiencias de tu vida. Practicar el amor incondicional con uno mismo es la puerta a la felicidad.

6. Aprende a seguir tu propia inspiración. ¿Qué te inspira en la vida? ¿Te has parado a preguntártelo ? Busca aquello que te emociona y sigue sus pistas.

7. Los errores esconden grandes aprendizajes. Abrazarnos cuando nos equivocamos disuelve el orgullo y favorece la reparación de los errores. Nuestra agresividad, nuestras mentiras o nuestra envidia nos indican mensajes internos que pueden darnos claves de vida muy importantes. Así que, si en vez de negarlos y esconderlos, los analizamos con ternura, podremos descubrir su enseñanza cuanto antes. Equivocarse rápido es posible solo se necesita un poco de práctica y mucha incondicionalidad. Todos merecemos ser felices. 

8. La autoestima es fuente de salud. Cuando aprendemos a querernos, no malgastamos nuestra energía en criticarnos y es más fácil tomar decisiones a nuestro favor. No hay mejor medicina que el amor. Acostúmbrate a mirar más allá de las enfermedades o dolores. Si escuchas tu cuerpo con frecuencia no tendrá que gritarte.

Cuando nos convertimos en nuestro mejor amigo no hay obstáculos que impidan que regalemos al mundo la mejor versión de nosotros mismos.

 

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¿Por qué enfermamos?

Enfermamos porque nos descuidamos y también porque nos sobrecargamos.

Enfermamos porque nuestra alimentación no es adecuada pero también porque cargamos con problemas que no nos pertenecen.

Enfermamos porque no nos amamos lo suficiente pero también porque amamos con condiciones que nos asfixian y nos dejan sin energía.

Enfermamos porque somos demasiado exigentes y porque olvidamos que las diferencias nos enriquecen.

Enfermamos porque dejamos de soñar y de buscar razones para hacerlo y emocionarnos.

Enfermamos porque somos demasiado sensibles en un mundo poco preparado para acoger nuestras percepciones sin tratarnos como ingenuos o locos.

Enfermamos. Y eso no es malo. Las enfermedades son los masters del universo.

Abre bien los ojos, mira la enfermedad en clave de aprendizaje y prepárate a avanzar siete casillas.

Es necesario tomar conciencia de qué es lo que nos enferma y es fundamental hacerlo con humildad y sinceridad. Escuchar el mensaje que nuestro cuerpo nos envía en su desequilibrio. No como castigo sino como aviso, como sabiduría. Como un maestro sabio que enseña con parábolas diagnósticas.

Asumir la responsabilidad de nuestra propia salud, nos devuelve el poder sobre nuestra vida. Nos devuelve el protagonismo de nuestros pasos. Nos permite recuperar la información acumulada en siglos.

Mírate al espejo y descubre al mejor médico que jamás hubieras imaginado. Sabes más de lo que crees, son años contigo, acompañándote, sufriéndote, saboreándote y disfrutándote.

La enfermedad nos inspira. Nos da pistas sobre nuestra salud, sobre nuestra vida.

Descubre tu medicina.

SALUD

LA ENFERMEDAD NOS ENSEÑA A AMAR

La palabra “enfermedad” proviene del latín infirmitas que significa “falta de firmeza”. Cuando enfermamos es como si perdiéramos nuestro centro. Esa línea imaginaria que nos divide por la mitad. Si dejamos de estar alineados con ella algo se desequilibra y perdemos esa firmeza de la que hablaban los romanos.

La enfermedad nos para. Nos recuerda que hay algo que tenemos que revisar. Es como si nos avisara de la desviación de nuestro rumbo. Y es entonces donde empezamos a preguntar a otros el camino. Vamos de un médico a otro esperando que ellos sepan cuál es la mejor medicina. Y nos ayudan, claro que sí, pero quién mejor que uno mismo para saber qué le sacó del rumbo. Qué pasó para que bajaran las defensas. Cómo estábamos viviendo para que aumentaran los factores de riesgo.

Reflexionar y ampliar la perspectiva nos puede dar muchas pistas. Pero no para sentirnos culpables, exigirnos o recriminarnos sino para aprender otras maneras de cuidarnos. Y sobre todo para querernos cuando más lo necesitamos.

Querernos aunque no seamos eficaces, aunque no estemos en nuestro mejor momento, aunque seamos nuestra versión menos “perfecta”.

Querernos aunque a veces estemos enfurruñados, aunque al mirarnos al espejo solo queramos apagar la luz. Querernos sin condiciones, sin logros, ni pretensiones. QUERERNOS. De verdad, de manera incondicional.

La enfermedad nos enseña a amar.

Ojalá al recuperar la salud, no perdamos la memoria. Porque olvidamos fácilmente qué nos mantiene sanos y enseguida volvemos a llenar nuestras agendas de exigencias y retos que solo alimentan a nuestro ego pero no a nuestra verdadera naturaleza.

Para no perdernos en el estrés no queda otra que buscar cada día un rato para SER. No para desconectarnos con la televisión o las redes sociales, ni para salir corriendo de nuestra realidad. Sino para buscar la manera de escuchar nuestra propia VOZ. Cada uno su manera, cada uno su herramienta, cada uno sus respuestas. Yoga, meditación, naturaleza, respiración, escalada,  alimentación consciente, reiki…

Sugerencias infinitas pero tu fórmula única.

sdr

CREATIVIDAD EN ESPIRAL

¡¡¡ Buenas noticias!!! La creatividad se contagia.

Y no lo digo yo, lo dice Einstein.

Viaja en forma de ondas misteriosas pero te puede alcanzar en cualquier momento. Tener gente inspirada, creativa y generosa al lado te acerca a ella.  Además es hasta sencillo, lo único que hay que hacer es sintonizar la frecuencia adecuada. Siempre está flotando en el aire, sólo hay que estar abierto a reconocerla.

Yo nunca la había sentido con tanta intensidad. Nunca he sabido pintar bien, nunca he sido hábil creando nada con mis manos… Pero he podido comprobar que no hace falta ser artista, todos podemos crear momentos especiales en nuestras vidas. Eso es la creatividad con mayúsculas.

Es el motor que mueve el mundo, y no sólo es propio de unos pocos privilegiados, sino que todos tenemos esa capacidad de crear algo que nos ayude a crecer. Lo único que puede parar esta magia es el juicio y el miedo.

La creatividad en espiral es una cadena mágica. Alguien escribe una canción inspiradora, que es escuchada por otro alguien que la necesitaba para crear un regalo a una amiga que quiere, su hija que la observa, inventa una frase increíble que es la pieza que le faltaba a su madre para poder lanzarse a escribir el artículo que necesitaba escribir….

Es como un juego en cadena que se expande hasta lugares y personas insospechados. La mayoría de las veces no somos conscientes de los efectos que provoca en los demás. Pero es que la verdadera creatividad está hecha de energía auténtica. La energía auténtica es aquella que nace o brota cuando alguien está en sintonía consigo mismo, con los demás y con la naturaleza. Por eso no tiene límites porque cuando descubrimos algo que nos ayuda a crecer, suceden casualidades increíbles para que los demás se beneficien de nuestro descubrimiento.

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El Dolor es Voz

El dolor es una voz interna expresada en forma de queja física. La manera que tiene nuestro cuerpo de avisarnos de que algo no va bien y necesita nuestra atención, como cuando vamos conduciendo nuestro coche y se enciende la luz que avisa que tenemos que revisar el aceite. El problema es que muchas veces no entendemos las señales y terminamos quemando el coche, enfermando…

El dolor es un mensaje cifrado de nuestro cuerpo que soporta nuestros envites hasta que ya no puede más, porque no aguanta nuestras exigencias, nuestros conflictos sin resolver, no puede con nuestra ceguera emocional, ni con la anestesia forzada a la que le sometemos, el mutismo salvaje al que le obligamos y grita!!!!

El dolor intenso es grito porque a veces somos sordos, mudos y ciegos ante lo que la vida nos está mostrando y el cuerpo como testigo no puede más.

El dolor es salud porque enseña a apreciarla, a reconocerla, a valorarla, a diferenciarla, a priorizar las claves que nos sanan.

El dolor es creativo porque nos obliga a hacer, a movernos hacia algo, a buscar la solución, a entender la razón, a movilizar la espiral del cambio.

El dolor es también magia porque desaparece cuando le hacemos caso, porque como un buen mensajero se retira a descansar una vez cumplida su misión.