¿Por qué hablar de la muerte nos enseña a vivir?

Hoy quiero contaros una historia preciosa que me ocurrió y que me ha enseñado más que mil enciclopedias. En esta semana, que es de las pocas en las que se puede hablar de la muerte, quiero aprovechar para escribir sobre ella, porque soy una apasionada de sus enseñanzas y estoy empeñada en compartir lo que he aprendido a su lado con el mundo.

Pero no puedo hablar de la muerte de forma abstracta, filosófica o teórica. Mi aprendizaje ha sido un aprendizaje de corazón. Donde sientes toda tu alma sentada contigo viviendo ese momento y  no quiere perderse detalle.

Hoy quiero hablaros de mis conversaciones con Ángel. De cómo me sentía todos los miércoles  cuando iba a verle a Arroyomolinos. De cómo estaba deseando ir a verle y poder hablar de alma a alma. Conversaciones sinceras de las que despiertan y emocionan y ayudan a hacer que todo tenga sentido.

Cada vez que le visitaba, compartíamos dudas y certezas. Hablábamos sin tapujos de la vida y la muerte. Y eso, creédme, es tan raro… Pero nos dimos cuenta ambos que éramos unos privilegiados compartiendo esos momentos. Él me contaba sus secretos, sensaciones y aventuras al acercarse su último día de vida y yo le compartía todo lo que había estudiado sobre lo que le iba a pasar. Le conté todos los estudios científicos que había al respecto, los relatos que otras personas me habían confiado y así fuimos creando teorías, preguntas y momentos que no olvidaré jamás.

Hoy me hace mucha ilusión compartiros una de esas conversaciones especiales. Según iban pasando los días, sus enseñanzas se fueron haciendo cada vez más profundas y así descubrí como todos brillamos en la oscuridad.

“He aprendido que el respeto por uno mismo es la base de todo, Begoña. Necesitamos valorar nuestra singularidad y aprender a reconocer las necesidades de nuestra alma. Las personas confundimos meta con necesidad. ¿Ves la diferencia? Es importante que comprendas esto. La meta es sólo una de las muchas maneras de satisfacer esa necesidad que nuestra alma reclama, una de las muchas, no la única. A veces, Begoña, esa meta se hace complicada y te desesperas pero hay otras maneras. Cuando conectas con el amor, la auténtica necesidad queda al descubierto y entiendes que esa meta no es la única manera de ocuparte de ella.

Esto es lo que me sucedió en el transcurso de mi enfermedad. Tengo que vencerla, era mi meta y poco a poco la auténtica necesidad fue emergiendo. Fui comprendiendo que mi verdadera necesidad no era vencer la enfermedad. Era amarme en ella, en mi vida y en mi muerte. Puede pasarte lo mismo con otros temas, con tu pareja o con un jefe, cuando descubres y respetas tu necesidad sin confundirla con la meta, todo cambia. Haz una lista de las personas, las cosas y los valores importantes para ti, haz una lista de tus necesidades y así podrás ponerle corazón a lo que pides a la vida y te pides a ti misma.

Recuerda una cosa, Begoña, los tropiezos no son señal de fracaso, no dejes de poner alma a todo lo que hagas, no podemos caminar sin mirar todo lo que somos. Es necesario que nos acostumbremos a pasar tiempo con nosotros mismos. Tenemos muy pocas conversaciones sinceras, me refiero a conversaciones con tu propia alma, conversaciones honestas donde escuchar lo que verdaderamente necesitamos para vivir. Esto requiere mucho amor y coraje. En estas conversaciones es imprescindible que nos perdonemos por aquello que no comprendemos o hicimos mal. Sólo así podemos escuchar ¿Me comprendes?”

dav

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s